Calaix de sastre arran la meva vida quotidiana a Ciutat de Mallorca
maiorica | 03 Octubre, 2007 16:36
Señor Antich,
permítame ser claro con Usted. Le conocí personalmente una vez fue proclamado President. Me pareció prudente, voluntarioso y con voluntad de servicio, virtudes muy loables si van acompañadas de carácter y firmeza. De momento no puedo darle el aprobado, puesto que su gestión aparece ante todos titubeante y débil de carácter. El próximo viernes decidirá su gobierno sobre Son Espases. La cuestión ha trascendido de tal manera, que se ha convertido en una cuestión de carácter general, estemos afectados o no: Son Espases es un símbolo del nuevo talante prometido, la punta del iceberg de su proyecto de gobierno, la primera pica en Flandes de su trayectoria como gestor. Le guste o no, la opinión pública pivota actualmente en torno a este tema.
La falta de recursos económicos es evidente, pero mire a sus ciudadanos: quieren otra manera de gobernar. Otra cosa. Muchos están ilusionados con su mandato. Más allá del dinero, hay una dignidad colectiva que pide erigirse por encima de humillaciones, ruindades, corrupciones y arbitrariedades. Usted es la esperanza de esa regeneración. Mire a sus ciudadanos. Endeudarse un poco más no es nada comparado con el despilfarro del anterior Govern; pero la ilusión de sus ciudadanos puede evaporarse en un segundo.
Le ruego que sea firme, lo cual no debe confundirse con autoritario. El gobernante no solo ha de ser competente, sino que además debe aparentarlo. Su gobierno tiene un grave problema de comunicación de puertas afuera, con puntos oscuros que la opinión pública exige que sean respondidos. Debe usted dar respuestas claras y concisas, no por ello precipitadas. Comunicarse con los ciudadanos es una asignatura obligada, y si desea ser diferente a gobernantes pasados debería tenerla en cuenta: con buena voluntad no se llega muy lejos si no hay claridad sobre sus intenciones y proyectos.
Sea cual sea la solución a Son Espases, será cara y lenta. El ciudadano medio de a pie no encajará bien un gasto añadido por el hospital, pero el despilfarro ya está hecho. No podrá consolar su bolsillo, pero sí resituirle la dignidad de sentirse escuchado por un gobierno que quiere hacer las cosas de otro modo. Inténtelo. Hacer el Hospital en Son Espases es objetivamente una opción plausible; pero todo lo que la rodea le convertirá en un politicucho más, gris, blandengue y sin palabra. No sea el President: sea Nuestro President. Y equivóquese con las decisiones de gobierno, pero no con los sentimientos de los ciudadanos. Permítales soñar. Pase a la historia como el antilíder que reanimó la sociedad balear, que le dio voz, que le dio ilusión, y sobretodo el orgullo y la dignidad de sentirse comprometidos con sus gobernantes. Suerte.Manel (Barcelona, 1973). Resideixo i sobrevisc a Palma. Moltes idees, pocs diners. No em caso amb ningú per conveniència. Si de cas per amor, a la veritat i la raó.
Viure és una ficció quotidiana que supero bastint la meva pròpia realitat. Si més no, per a mi és autèntic. Quatre dies en el teatre de la vida amb l'únic paper de protagonista que ens permeten exercir.
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