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Calaix de sastre arran la meva vida quotidiana a Ciutat de Mallorca

Marujeando la política

maiorica | 07 Març, 2007 12:19

La paridad introducida por Zapatero remendón está creando escuela(s) en nuestras islas, sea o no consecuencia de la recientemente aprobada LOU. Los prohombres de la política han acabado entendiendo que la clase política balear no puede prescindir del carisma femenino, y que ningún marido puede sobrevivir sin lo que su pareja le ordene (soltero el que no vote). Dada la importancia del voto femenino (que, en el fondo, vota dos veces), las formaciones políticas se han lanzado a captar la esencia matriarcal de las islas que, como la madre tierra Erda, nos vio nacer, nos amamantó, nos crió y nos verá crecer. Y al casarnos, nos aburriremos; pero nos dispensará de pensar a quién votamos. ¿Qué hizo el Barça ayer?

A lo que íbamos. Nuestras costillas y pecados originales toman las riendas del poder en los principales órganos de gobierno. Primero fue Maria Antonia Munar en el Consell de Mallorca, que cual levadura Royal (insigne precedente de Ségolène) infla su representación electoral y logra gobernar durante cuatro mandatos con una décima parte de los diputados del consistorio insular. El milagro de los panes y los peces; ora con los panes ora con los peces, cambiándolos para que todo siga igual. Galgos y podencos que, burla burlando, dejan a los tres (Munar, Nadal y Mulet) delante. Sin duda, ma Munar ha cimentado (o asfaltado, o apiñado) un carisma que se identifica con la mallorquinidad media (mientras no haya una recalificación cerca de sus votantes).

Hasta Miquel Nadal se ha dulcificado entre tanta fémina mallorquina, y con maneras aterciopeladas de visón (auténtico, como los de la Dama del Consell, que abultan y dan esplendor) luce sus amables maneras de Bon Jan optando al premio Novell de la Pau. El yerno ideal para muchas marujas de las mallorcas luce amabilidad y una percha a mayor gloria de Cary Grant, pone cara de asustado en los pasquines con su imagen (mami, miedo) y reclama un trozo de coca a Cirer. Como buen obrador de milagros como su mentora (y de carisma igualmente cimentado), aspira a crear un entrañable cenobio corticole de regidores peperos o sociatas, y un solo uemita; eso sí, a la cabeza. Espléndido. Sin duda, el discípulo supera a la Magistra. La fe mueve montañas (o las asfalta), y el Mesías no dejó nada escrito sobre aritmética electoral.

Para los que votan siempre PP, les recuerdo que en Palma también hay una mujer en la alcaldía, y que al menos por eso merece ser mencionada. Catalina Cirer, la primera alcaldesa de Palma por obra y gracia de su partido (ah, y de los votantes), ha conseguido encontrar tiempo entre el colegio, los fogones, la sastrería, los niños, el futbol y la peluquería para ejercer de alcaldesa. Ha sabido delegar elegantemente aquellas competencias de gobierno que ya estaban delegadas, inaugurar todo lo que ya fue inaugurado en tomas falsas, reírse de sí misma (sólo faltaba ella), e impulsar aquellas modernizaciones que la ciudad necesitaba, tendiendo puentes con la vecindad (aunque primero los derribase) y cimentando (u hormigoneando) un gran cambio en la ciudad con zonas verdes protegidas como BIC bajo el asfalto. Su partid... los ciudadanos estarán contentos. Y si no, igualmente votarán a su partido -quiero decir, a Catalina Cirer-, porque si no vendrán los rojos malos y lo quemarán todo... menos árboles, que casi no hay; y lo destruirán todo (menos puentes).

También Francesc Antich, conocido por aparecer últimamente en los carteles con cara de cansado (o con cuatro whiskis de más) y necesitar una nueva máquina de afeitar, ha decidido después de consultarlo con su almohada (árduo dialogo, vistas las ojeras que luce en los carteles) designar a Francina Armengol como candidata al Consell. Conocida por ser el complemento ideal de Antich gracias a su carácter batallador y verbo incontenible, ahora deberá guardar el trabuco y la cartuchera, y vestirse de postulanta a dama insular. Como Madre Coraje o Mamma Lucia (pero sin la voluptuosidad curvilínea de la Loren), Armengol blande una contundencia detrás de su sonrisa, que coarta a cualquier votante libre, si es que aún quedan. Deberá limar asperezas (aparte de sus garras leoninas) para mostrarse como la probable matriarca de todos los mallorquines, incluidos los que no se dedican a la construcción. Inversamente, costará enseñarle a Antich que ha de ser firme por sí solo. Masticar limones y no descansar despierto es una buena manera de empezar.

Y ya lo apuntaba Matías Vallés en su contraportada dominical con el efecto Calvo, claro. Aunque el concepto y el título se basan en un artículo mío, no voy a querellarme porque mis ideas no conocen límites más allá de los derechos de autor. Y no es para menos, porque la incorporación de Calvo a la lista de gobernancia femenina ha venido a ser un rayo de sol enmedio de tanta chamusquina política e intercambio de tartazos estilo Mack Sennett. Su magnetismo personal es envolvente cual abrigo de Cortefiel (los visones los agotó Munar), y le viene de familia (se llama Sastre de segundo apellido). Al igual que Ségolène Royal, se muestra como la verde esperanza del socialismo que, transitando lentamente con un Escarabajo Herbie, acelera hasta tener opciones de dar caza a Sor Cirer-Citroen. Al contrario del caudillaje de acero de Margaret Thatcher o Angela Merkel y del asfaltoso de Munar o Cirer, Calvo presenta un aire diferente. Hasta tiene el cabello rizado natural, y de momento no se ha enredado en la maraña política cotidiana. Como la fábula de la liebre y la tortuga, sa Segolaina va haciendo camino, oh, elle fait cité!

Y el último en caer en esta vorágine ha sido Jaume Matas, que también ha sucumbido ante el poder marujo que archidimensiona el carácter matriarcal de la urna balear. Después de pensarlo consigo mismo, deliberarlo consigo mismo y proponerlo a su partido para que decidiesen democráticamente que sí, será la vicepresidenta Rosa Estaràs la que lidere la lista del Consell de Mallorca por su partido. Sería una firme apuesta por la mallorquinidad media, tranquila e individualista, la cual volverá a sentirse satisfecha de tener alguien de la tierra. Alguien centrado, moderado y amable, que se ocupará de eliminar todas aquellas subvenciones, corruptelas y contrataciones a dedo varias para gestionar otras que se noten menos. Un respeto a la mallorquinidad plasmado en cambiarlo todo por más de lo mismo pero con mayor capacidad de gestión, y poder seguir diciendo som i serem. I què hem de fer...

Como consecuencia, tanto el Consell como Cort tendrán casi de manera inevitable una mujer al frente de sendas instituciones (aceptamos Nadal como animal acuático). Avanzamos hacia la paridad y la igualdad de sexos, lo cual complicará mucho la labor de todos los periodistas y opinadores al tener que hablar de candidatos y candidatas, todos y todas, ellos y ellas, marujos y marujas... qué sencillo era todo antes.

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