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Calaix de sastre arran la meva vida quotidiana a Ciutat de Mallorca

Escéptico ante el voto

maiorica | 22 Maig, 2007 20:22

Hay quien vota con el corazón. Quienes votan con el estómago. Y muchos que lo hacen sin cerebro.

Somos una democracia joven, pero inmadura y plagada de defectos controlados, que a largo plazo se han enquistado fruto del miedo y del afán de poder político. En estas elecciones he visto los mismos comportamientos de siempre, agudizando los defectos y sofisticando sus mimbres. Nos hallamos en un proceso de banalización dle discurso político, cimentado en fuerzas polñiticas que anulan a las personalidades descollantes, disciplinan a ultranza su discurso, y que fomentan el medraje de personajillos profesionalizados que saben ascender en los engranajes de sus grandes partidos.

Y a esto se le llama antisistema, aunque lo denominaría revisionismo del mismo. No es la primera vez que se pide la instauracion de listas abiertas parta elegir directamente nuestros representantes. O la articulación del Senado como una verdadera cámara de representación territorial más allá de las fuerzas políticas existentes. O la existencia de segundas vueltas para la elección de presidentes estatales, autonómicos, o alcaldes. O la reforma de la ley electoral (al menos para una de las dos cámaras).

Estamos en una época en que, poco a poco, el espíritu de la transición empieza a percibirse como una prudente renuncia a verdaderos mecanismos de participación para conseguir un no escrito verdadero cambio a largo plazo. Porque la tan cacareada segunda transición no se dará en nombre de nada ni de nadie, y ni siquiera seremos conscientes de ella cuando se dé; la segunda transición se efectuará cuando nada, ni nadie, sea sacralizado como inamovible o intocable. Y para eso nos falta mucho.

Cada vez más, votamos a un partido sin conocer sus candidatos; sencillamente porque no los conocemos, y aún así, los hemos de votar sin remisión. Cada vez más hacemos un voto útil, sencillamente para evitar que sume el "rival". Seguimos pasivos ante el bombardeo de las campañas electorales y el paripé que la clase política juega cada vez que hay elecciones. Nos aburren, nos indignan, y pasamos de ellos. Y ellos de nosotros.

El individuo empequeñece ante el poder político, y sobretodo ante el financiero y el económico. La imagen y la instantaneidad definen el mensaje político. La anulación y combate del contrario, la competitividad por vender la mejor verdad, la lucha por controlar el poder de la información sin pasar por las urnas. El individuo pasa, desconecta intentando librarse. Pero la inconsciencia es peor, aunque sea más placentero e implique menos compromiso.

Nuestra politica está en fase de degradación, con políticos cada vez más diseñados y menos continentes. Los grandes valores intelectuales han dejado paso a los más listos, cerrando el paso a la política de la intelectualidad, asqueada por la subjetividad mal entendida que comporta. No son todos iguales, pero todos son vulgares dentro de una infinita gama de grises. No hay color.

Lo más triste de todo parecía ser la despolitización de la población, decepcionados ante la escasa clase de nuestra casta política. Pero siempre podía ser peor. Se ha producido en los últimos años una repolitización; pero no basada en el compromiso y el debate, en la ilusión y en un futuro incierto como se daba durante la transición, sino en un aborregamiento basado en la filiación política y sacralización ciega de los partidos como única opción de seguimiento. Las personas y opiniones individuales quedan aguadas dentro de la disciplina de partido. El contenido humano e intelectual ha quedado subyugado a la supervivencia y los intereses de la fuerza política. Cada vez más, nos posicionamos con el estómago y las vísceras en un posicionamiento blanco-negro, conmigo-contra mí.

A manifestarse por algo

Las manifestaciones sucedidas en los últimos meses me han impactado, por la facilidad de aborregamiento de las masas. Por la ignorancia. Por la desvergüenza de quienes se valen de las masas para sus intereses de partido, y por el poder. Por la estupidez generalizada de quien vocifera, se desgañita, insulta, se indigna y patalea sin saber exactamente para qué. Me recuerda a las ejecuciones de la Inquisición, en las que el populacho increpaba e insultaba a los reos camino del patíbulo, simplemente porque les habían dicho que eran malos. O por miedo a ser los siguientes, quién sabe. Jesucristo fue condenado por un pueblo que días antes lo adoraba (no me gusta hacer citas de carácter religioso, pero esta me va al pelo).

Alcaraz (AVT) e Ynestrillas: los extremos se tocan

No hay peor autoritarismo que la dictadura. No hay peor totalitarismo que el pensamiento único dentro de un partido. La diferencia viene a ser la existencia de más de una opción para escoger, pero eso no hace democracia. La existencia de fuerzas políticas es inútil, si su razón de ser es gobernar o impedir que gobierne el otro. Si la sociedad queda apartada por aburrimiento y decepción, estamos en un estadio grave de desdemocratización de la sociedad y conviertiéndolo en un trámite burocrático. Ya hace tiempo que lo es.

O se rompen las listas cerradas, o esto implosionará convirtiéndose en una democracia caciquil, dirigida por los grandes medios de comunicación que influirán más o menos en función de su tamaño, y no de su calidad.

Pero lo más importante es que mucha gente se deje de comportar como imbéciles. Y eso va más allá de saber leer y escribir, estudiar, o tener modales. ¿Cuántos son los que leen solo un diario (o tan solo los titulares), que ven una sola cadena de televisión, o escuchan una única emisora de radio? ¿Cuánta gente se estupidiza conscientemente, y se posiciona abiertamente pro tal o contra cual, sin plantearse realmente por qué? ¿Cuántos hay que son incapaces de dialogar y escuchar posicionamientos diferentes a los suyos? Hay bastantes que no.

Otro ejemplo de flexibilidad y diálogo

La mayoría de políticos actuales son reflejo de esa incultura pedrestre, de ese fanatismo tribal, de ese fetichismo político. Tampoco los compadezco, pues son reflejo y representantes de un tejido social burdo y sucio que aún existe, del cual han salido. Al menos, ahora se muestran tal como son.

Un ilustrado social, de tantos que hay

Vivo en las Baleares, dentro de cuatro días hay elecciones. Visto lo visto, soy escéptico. En pocos lugares como en este se da la agrupación de voto sociológico coincidiendo con las diferentes opciones políticas.

Por un lado, el voto caciquil y cautivo. El voto sumiso y vasallo, aquél que los grandes prebostes dominan mediante sutil coacción, vendiéndolo como estabilidad y prosperidad ante la incerteza del enemigo. Aquél voto que piensa en sus intereses personales, conservándolos a fuerza de excluir al adversario, y en función de interese screados entre todos. El voto bajo cuerda del miedo -a perder subvenciones, chollos, o ir a la cárcel. Un voto disciplinado, que como zombis votan porque el amo ha dado la consigna pertinente. El vasallaje ilustrado del amo.

Por otro lado, el voto crítico e ilustrado. Aquél voto estudiado y meditado; tanto, que se queda en casa por excesiva exigencia con los suyos. Aquél voto que combina el interés personal con el de la comunidad. Un voto vocacional, comprometido, que no tiene miedo al futuro, pero que peca de una militancia incompatible con el carácter pasivo y resignado del balear medio. El voto que lucha por existir, aunque se mueva en una democracia excluyente de partido, que lo ningunea y menosprecia.

Quizá Baleares deje un día de ser un señorío feudal de grandes señores, antaño agrícolas, luego financieros, actualmente turísticos y mediáticos. Tengo muchas dudas. Un partido que subsiste como un credo religioso a seguir desaparecería en muchos otros lugares de la península. Aquí todavía impone su ley, respeto y homenaje. No entiendo tanta sumisión, no entiendo tanta ignorancia, no entiendo tanto desprecio a los que no piensan igual (incluso entre gente letrada y culta), no entiendo tanta pasividad ante los que dan pan y circo. Tanta arrogancia. Tanto latronicio. Tanto "i què hem de fer". Cuánta gente ignorante, que votan a quien ven más en los carteles, o porque es de "los buenos" (les han dicho que lo son). Y encima saben leer y escribir.

Cómo me gusta este lugar para vivir. Qué poco me gustan muchos de los que lo pueblan. ¿Hay esperanza?

Comentaris

  1. votantes sin cerebro

    Hola manel,

    Pareces insinuar que el voto al PP es "caciquil y cautivo". Yo, personalmente, considero que hay muchos votantes de izquierda (especialmente nacionalistas) que no meditan para nada su voto: Votan lo que sale de sus vísceras y punto. No comentas nada de ellos.

    Tampoco pones fotos de manifestaciones nacionalistas donde se exhiben pancartas con insultos a lso "forasters" y se gritan vivas a ETA (no, no me lo invento, lo he visto más de una vez)

    Solo te molesta el voto cautivo del PP, no el de otros partidos.

    Para ti, el votante de derechas es un votante "sin cerebro". En cambio, el votante de izquierdas es un fino intelectual que se ocupa de la metafísica del universo... Lo lamento, me gustaría poder hablar contigo para que te dieras cuenta de que no soy un patán inculto y sin criterio. Tengo mis razones, mis opiniones y muchas veces critico al PP.

    Respétame, por favor, aunque no piense como tú. Te gustan las islas, pero no te gusta mucha gente que vive en ellas. A mí me pasa igual, pero habrá que respetarse, no? Donde está tu talante?

    Un saludo

    Daniel | 22/05/2007, 23:16
  2. Re: votantes sin cerebro

    Hola Daniel,

    el voto visceral se da en todas las opciones políticas: Andalucía y Extremadura con el PSOE, Euskadi con el PNV, Galicia con el PP...

    Refiriéndome al caso balear sí: me molesta ese voto cautivo del PP (como en Galicia), porque es el que vivo más de cerca. Si viviese en Sevilla, Badajoz o Albacete estaría hasta las narices de los sociatas, que llevan 25 años sin bajarse de la poltrona (al menos, Bono e Ibarra ya se han ido). Pero nunca hay un 100% de voto "borrego" de unos y otros.

    En cuanto a las fotos, reflejo una parte de la estulticia social que aún pervive a través del franquismo, ultraderecha e intolerancia general. Cierto: podría hablar de los independentistas catalanes que acosan como animales a los de Ciutadans, por ejemplo.

    El tema de Batasuna es mucho más delicado: no entiendo cómo pueden manifestarse decenas de miles de personas -mujeres, niños y ancianos incluidos- en sus manifestaciones. Hay fanáticos y violentos, sí; pero no lo son todos; digo yo. Y como no lo entiendo, no hablo y dejo que hablen los vascos que lo vien de cerca.

    Por eso me limito al caso balear y catalán, que conozco más. Y a las manis masivas de la AVT, que han salido hasta en la sopa. Pero peperos y sociatas no son buenos o malos, listos o burros. Nunca.

    Lamento haber ofendido, pero sólo reflexiono. Y como tal, estoy influenciado por mis ideas y vivencias.

    Manel | 23/05/2007, 09:01
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