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Calaix de sastre arran la meva vida quotidiana a Ciutat de Mallorca

Confesiones: yo, un periodista liberal

maiorica | 21 Novembre, 2007 22:00

Amigos, no soy un periodista a sueldo: soy un periodista con sueldo, que es diferente. Con criterio, carácter y opinión formada. Como yo, cada vez hay más que resaltan por encima de la purria mileurista y corta de miras que pueblan los periodicuchos provincianos, con vocación tan romántica como cretina.

Soy un periodista que combino mis ideas con mis intereses, ergo coherente con mis principios. Escribo según lo que pienso, mi ego es el alfa y el omega de todo lo que escribo. Como individuo que soy, escribo para mí y encima me pagan espléndidamente.

Me paga el medio para el que trabajo, cuya linea editorial es parecida a mi corriente de pensamiento. Me interesa y me preocupa lo mismo que ellos. Lo demás, no importa o no existe. Y si no hay más remedio, aquello se desprestigia y se menosprecia.

El individualismo es mi forma de ser. No persigo hacer pedagogía, ni convencer a nadie. Tampoco quiero desvelar incógnitas, desfacer entuertos o contribuir como profesional a una mejor información. Lo que me importa es mi opinión, y los lectores pueden asentir amablemente aunque nunca van a estar a mi nivel. A los que discrepen, les responderé en la misma medida de cretinez que manifiestan al no entenderme; y eso si les hago caso. 

El liberalismo es mi credo. Tengo toda la libertad de decir lo que pienso, y si alguien se siente ofendido es el precio a pagar por vivir en un pais libre. Si otros no tienen voz, que se la ganen. No es mi problema.

Como liberal tengo unos enemigos a batir, los progres. Gente sectaria, ignorante, de formación escasa y adoctrinada, paniaguados del sistema, carentes de competitividad y eficacia alguna. Parásitos de la sociedad, herederos del marxismo. No insulto; describo con claridad una lacra que impide el progreso de nuestra sociedad, la cual denuncio en mis escritos periodísticos. 

Otro gran objetivo son los nacionalismos. Gente excluyente, tribal, apoltronada en la subvención y el provincianismo más absoluto. Inventores y laudatores de patrias inventadas, disgregadores de nuestra España libre y constitucional. Gente que rezuma odio y sectarismo en todas sus declaraciones, y que se basan en métodos agresivos y violentos para destruir la tranquila democracia que disfrutamos.

Tengo muy claro que hay unos valores a defender. El orden constitucional, la unidad de España, y la unión de todos los demócratas bajo nuestra bandera. Tengo muy claro que hay unos enemigos a batir, basados en el pensamiento único y el adoctrinamiento, y que es necesario combatirlos de cualquier modo. Que la descalificación y el menosprecio de ideas, así como de personas y colectivos, es necesaria para mantener el orden vigente. Nuestros valores no admiten discusión. O ellos, o nosotros.

La progresía y el nacionalismo se sirven del falso diálogo y el contraste de ideas para abocarnos a la tibieza. Es necesario actuar sin complejos, con ideas claras y rotundas, de fácil comprensión y calado en una población desencantada. No hay debate posible entre unas ideas claras y otras sectarias, parasitarias e interesadas para beneficiar a unos pocos. ¿Cómo vamos a debatir con semejante patulea? sería como claudicar. Hay que vencer.

Mi medio actúa sin complejos, como debe ser. Libertad y liberalismo congenian magníficamente: aplicamos los postulados liberales desde la base. Somos coherentes con nuestro ideario informativo, basado en la supervivencia del medio a través de las ventas.

Nuestra eficacia informativa está supeditada al beneficio, aunando información y riqueza, como buenos liberales que somos. La linea editorial ha de ser agresiva e impactante, a la vez que diferenciada del resto, para demostrar independencia diciendo lo que los demás callan por tibieza, censura o gregarismo ante el totalitarismo gubernamental. La hostilidad de la inmensa mayoría de medios, colectivos y personas a nuestro trabajo se debe a la envidia, al sectarismo, a la ignorancia, y al miedo a perder sus prebendas.

No defiendo a quien me paga, defiendo a quien piensa como yo.

Todas esas críticas al pensamiento liberal no son más que infamias, y como tales han de ser silenciadas o atacadas duramente por el simple hecho de venir de mentes rencorosas, subvencionadas, abyectas y violentas. La supuesta crispación viene de quienes me atacan zafiamente, pues yo simplemente denuncio aquello que nadie se atreve a proclamar.

Decir que el neoliberalismo y la macroeconomía agudizan las desigualdades sociales, que son la causa de la miseria y el hambre, de la ruina de paises enteros, de la deslocalización, del hundimiento de las clases medias, fomento de la economía especulativa y financiera en detrimento de la productiva... no son más que patrañas de neocomunistas reciclados y opinadores gregarios, al servicio de medios hostiles al mercado libre y la iniciativa individual.

El mercado libre se regula solo: crea riqueza, la mercantilización de la sociedad fomenta la competitividad y el triunfo de los más fuertes, el aumento de producción y de puestos de trabajo... quien critique todo esto es un imbécil de la progresía, un sindicalista nostálgico del estalinismo, un fracasado escolar que vive del cuento, un parado que no trabaja por vago y malgasta un gasto público tan enorme como innecesario que le pagamos todos...

Como liberal defiendo la libertad del individuo, y por tanto combato todas las tesis colectivizadoras del individuo. Denuncio la imposición del catalán en la enseñanza, a la vez que defiendo que se preserven las variantes regionales del mallorquín aunque lo hago en castellano, pues es la lengua que nos une y da proyección mundial. Coherencia, señores.

Mis opiniones destacan siempre los mismos temas: nacionalismo, lengua, nación y terrorismo. Para mí, es más importante que la pobreza, sanidad, inmigración, miseria, o las pensiones: no interesa hablar sobre estos temas. Quiero polemizar, encrespar, destacar y triunfar como periodista. Y para ello tengo que optar por la vía visceral, la vía fácil: aquello que vende y no deja indiferente.

Si no estoy en el ojo del huracán no soy nadie. Concienciar a la gente sobre los males de la sociedad y sus necesidades básicas es cosa de periodistas idealistas, kumbayás y progres. Muertos de hambre. Yo combino mis ideas con el éxito profesional y económico ¿qué más puedo pedir? tengo derecho, y estamos en un pais libre.

Si algún lector o colega de profesión dice algo que pudiera interpretarse mínimamente como ofensivo a mi persona, le presento una querella para hacerle callar. Si es un modesto ciudadano, se va a enterar y con suerte no volverá a abrir la boca. Si es un colega que tiene detrás un medio de comunicación que le arrope sectariamente, recurriré a mi medio para que hundan a ese miserable paniaguado.

La libertad de expresión y de opinión en este país es un derecho; pero hay que actuar así con quienes se aprovechen de él para atacar oprobiosamente a profesionales libres como yo. Y me hago respetar.

Gente envidiosa y deleznable podrá decir que mi pluma está al servicio de unos pocos. Que mi medio tiene unos medios desproporcionadamente mayores respecto a otros con más lectores, oyentes, televidentes o internautas. Que mi afilada lengua sólo sirve para desviar la atención respecto los verdaderos problemas de la sociedad. Que no critico las ideas, sino las personas. Que mis textos contienen juicios arbitrarios. O grandes dosis de rencor, odio, mala leche y crispación. Que siempre ataco a los mismos y otros son intocables, hagan lo que hagan (¿cómo voy a criticar a quien me paga, imbéciles?). Que mi periodismo no es constructivo, pedagógico, reflexivo ni analítico, sino una fuente de egocéntrica autoafirmación, tan eficaz como rentable, para un público que sólo quiere escuchar una opinión.

Bobos... ¿acaso no veis que mis ideas son claras y correctas, y que os han lavado el cerebro con tesis nacionalsocialistas de pensamiento único?

¿Alguien piensa algo así de mí? que me lo diga. Y nos vemos en los juzgados, con el espléndido grupo de abogados de mi medio de comunicación. Se te va a caer el pelo, pelagatos. Ve sacando los ahorros para pagar la indemnización y las costas del juicio.

PD: cualquier parecido con la realidad es plena coincidencia

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