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Calaix de sastre arran la meva vida quotidiana a Ciutat de Mallorca

Pel descans de Ramon Llull. El «intolerable fascismo lingüístico»

maiorica | 05 Març, 2009 15:15

Un artículo que dice muchas cosas que pienso de ese residuo marginal de resentidos al que denomino "Truño Dramón Llull", pijointelectuales de salón bunkerizados en su púlpito de marfil, desde el que dan lecciones a una población a la cual desprecian tanto por la ignorancia que le presumen como por el nulo caso que les hacen.

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Artículo publicado en el Diario de Mallorca del 4 de marzo. Sebastià Frau.

Cada vegada que aquests arreplegats que gosen profanar Ramon Llull signant amb son nom -pobre doctor il·luminat!- vociferen en contra de la llengua catalana, el sentit comú, la raó i algun grapat de coses més, és habitual que ens assalti un rampell. Potser la pobresa argumental que exhibeixen ens hauria d´estalviar la reacció. Pot ser que la resposta adient fos l´absència de tota resposta i el menyspreu tàcit a ses mentides i manipulacions sense traça. Potser... Tanmateix, com que els missatges silents -o el silenci com a rèplica- no sempre tenen una interpretació unívoca, fóra recomanable explicitar que el bram s´ha sentit. Així, doncs, senyors, hem sentit el vostre bram.

Vegem. Ara resulta que, segons el Grupo Ramon Llull (DM, dissabte, 21 de febrer de 2009, pàgina 32), estem envaïts per un «intolerable fascismo lingüístico». Els feixistes serien els dos partits majoritaris (!) i el Govern (!) d´aquesta terra que toleren i/o es comprometen en la tasca «opresiva» «radical», «absolutista» i «coactiva» d´ensenyar als escolars en la llengua catalana i de fer-la servir com a llengua única en les comunicacions de l´Administració autonòmica amb els ciutadans. De passada, perquè no es pugui dir que deixen cap testa sense tallar, es recorden de treure la destral en contra de les identitats nacionals -la seva nació, l´exclouen de la purga, naturalment!- com una expressió més de feixisme. La llengua catalana -la castellana no, naturalment!- esdevindria una mena de «dogma» tribal sota el qual se sotmetrien els drets fonamentals.

Una vegada més ens trobem ben al davant d´una provocació insultant (la paraula «fascismo» i els seus derivats i composts s´hi esmenta a balquena) que repeteix la mateixa cançoneta destructiva de sempre i, per destructiva, odiosa. Cal, però -que no sigui dit-, un esforç de contenció fins i tot en presència d´unes aitals propostes anihiladores.[...]

PS: El Grupo Ramon Llull ha insultat greument els que no pensaven com ells anomenant-los feixistes. S´espera una disculpa a l´altura de l´ofensa. Mentrestant, convindria que se sabés que entre els seus integrants n´hi trobem un que defensava a tort i a dret la invasió soviètica de l´antiga Txecoslovàquia -més se´n mereixen, per revisionistes!-, i un altre que fou director d´un setmanari d´extrema dreta, sense que li hagin mancat bastant més mèrits no menors. La resta de membres també té son historial ben lluït, que tampoc no es caracteritza precisament per la defensa de les llibertats que ara tant diuen cobejar.

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Vamos a ver. Dejando de lado el posicionamiento del señor Frau, con el que puedo estar más o menos de acuerdo (no hay dos personas que piensen exactamente igual), creo que pone al descubierto algo a lo que estamos demasiado acostumbrados a padecer. Que un grupo de desgraciados, encerrados en una práctica intelectual exclusivamente cerebral que les impide ver el mundo con la diversidad y flexibilidad que merecería, se toman la licencia de decir que en las Islas hay un «intolerable fascismo lingüístico». Y que no pase nada.

Pues bien, señores del Gupo Ramón Llull. Aquí los fascistas son ustedes. ¿Me he explicado bien, o quieren que se lo deletree? Por tildar de fascismo a fuerzas políticas mayoritarias, votadas por un 80% del electorado balear. Por tildar de fascista a todo el colectivo del profesorado balear, que hace un trabajo sacrificado y encomiable con una falta de medios personales y materiales que engrandece su labor. Mejorable, sin duda. Pero despachados con una generalización insultante y nauseabunda.

Por llamar fascistas a toda una clase política. Que tendrá manzanas podridas, ineptos, caraduras, incapaces o burócratas del oficio. Pero que por capricho de estos repartidores de credenciales de democracia, son todos unos fascistas. Por llamar fascistas, por extensión, a toda la ciudadanía que vota a estos partidos. Por llamar fascistas a todos los trabajadores públicos de la CAIB. Por carecer totalmente de cualquier vocación constructiva, reflexiva, crítica, analítica, positiva, sensible y pedagógica para los lectores de sus artículos. Por falta de respeto, de (buena) educación, por arrogarse el pensamiento verdadero y único, por su hedorosa chulería.

A unos los criminalizan, los que son "fascistas" según su sagrado dogma. A otros los fidelizan diciéndoles lo que quieren oir sin atisbo alguno de razón o lógica, enseñándoles el hábito del desprecio al diferente e induciéndoles a la idiocia y el cretinismo. A todos, este grupo de siete prosabios del embrutecimiento mental nos desprecian. Nos consideran morralla, purria, basura. Se mofan de nosotros porque se creen mejor que todos. Desprecian unos porque no piensan como ellos, desprecian a otros porque los consideran borregos fáciles de convencer con sus bravatas populacheras. No se mezclan con cualquiera, ellos, "la" clase pensante e intelectual del balearismo español (reducido a un vulgar provincianismo caduco). Les importa una mierda el bienestar de esta sociedad, reducida a su modo de ver a la falta de principios y el catalanismo. Porque problemas económicos no tienen, ni les faltan medios para seguir escribiendo paridas y que sean publicadas. Como decía María Antonieta, "¿Que el pueblo pasa hambre porque no tiene pan? ¡pues que coman pastelillos!". Empresarios, funcionarios y periodistas mercenarios ejerciendo como mesías preclaros. Y dos huevos duros.

No me cabe la menor duda que el caudillo de toda esta iniciativa es el desgraciado Antonio Alemany Dezcállar, limpiabotas de la aristocracia financiera, correveidile del sector hotelero, ideólogo y amanuense al mejor postor (ahora toca Calvià), converso a cualquier dogma que le permita estar en primera línea, insultador compulsivo, cipayo de la (in)cultura españolísima y disgregador de la cultura propia, y en general incapaz de aportar ni una sola idea positiva al colectivo humano. A veces leo su ñordo electrónico y da asco ver el odio que siente por sus semejantes, cómo insulta con ínfulas de impunidad y superioridad moral. Y encima a veces se queja de que todos "lo persiguen": coño, ¿qué han de hacer los demás, aplaudirle por insultarlos? Valiente mamarracho, sembrador de inquina y desprecio soterrado en cada tema que toca o persona que alude. Es incapaz de debatir con nadie que pueda rebatir sus rácanas ideas, sólo sabe proferir monólogos incendiarios para ganarse sus treinta monedas. Vive de tocar los cojones a los demás (a él ni tocarlo, por supuesto) y, por encima de todo, estorbar. Estar enmedio. Aunque se contradiga o haga el ridículo patéticamente (suele hacerlo), tiene que estar ahí.

En fin, dicen que ignorar a esta chusma es el mejor desprecio. Pero llega un momento en que hay que decir basta ante tanta indecencia y bajeza moral. No puedo quedarme callado ante siete sociópatas que  se creen impunes para insultar a cualquiera que no les plazca, que actúan como caciques de las ideas, dueños de la ley y de la democracia, que plasman sus fobias y sus odios retroalimentados entre ellos como reflejo de su propia alma: negra, infame, egoísta y antidemocrática.

¿Más pruebas? el panfleto fascistoide de uno de sus miembros más alienados de la realidad, Sebastián Urbina. Casi da pavor leer a alguien tan duro e inmoral, tan liberticida y repulsivo, obesionado con la izquierda y el nacionalismo, con los mismos prejuicios enfermizamente una y otra vez. Las respuestas a los -escasos- comentaristas de su blog que discrepan son antológicas por su petulancia, desdén, altanería e intolerancia al diferente. Urbina es el residuo de una España reciclada que se niega a desaparecer, como exponente de "su" democracia totalitaria como la única, grande y libre democracia posible, por encima de cualquier discrepancia en su España naZional. Lean a ese pobre desgraciado y lo entenderán.

Como el señor Frau, levanto la voz para decir "¡pero si no son más que un hatajo de gilipollas!". ¿Alguien más se anima a decir que el rey está desnudo? No en mi nombre. No por encima mío. He dicho.

PS: alguien podrá decir que he sido demasiado intolerante en mi escrito. Buena observación. Le responderé que soy de los que creen que hay que ser infinitamente comprensivo y tolerante con todos... menos con los intolerantes. No tolero que un grupito de chalados llegue a la conclusión de que hay que llamar "fascista" a todo aquel que no comulga con sus dogmas, que se crean que pueden hacerlo con total impunidad, que encima lo publiquen alegremente en la prensa arrogándose la posesión de la "única verdad" y creyéndose los amos de la razón. Me parece nauseabundo y con su misma moneda les replico. Se lo merecen. ¿No les gusta? es la democracia y la libertad de opinión que tanto reivindican... que se apliquen el cuento. Cuando sean educados, respetuosos con el diferente y el discrepante, responsables y mesurados en sus palabras, les leeré con gusto. Mientras tanto, les diré que son lo mismo que denuncian.

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